press releases & Protests
Note: The letter is in Spanish below
Reston, Virginia, United States, Feb. 27, 2007
His Excellency Martín Torrijos Espino
President of the Republic of Panama
Palacio de las Garzas
Corregimiento de San Felipe
Presidential Palace
Panama City, Panama
cc: Honorable Deputy Elías Ariel Castillo, Speaker of the National Assembly
Honorable Ms. Olga Golcher, Minister of Government and Justice
Your Excellency:
On behalf of the World Press Freedom Committee (www.wpfc.org), an
organization representing 45 press freedom groups from six continents, I wish to
urge you to reject Bill No. 255, which pretends to reform the country’s Criminal
Code and that constitutes a certain threat to freedom of expression and freedom
of the press in your country.
Specifically, the bill contains three articles that raise grave concern to us
— articles 187 and 189, which deal with “crimes against the sacredness of secret
and the right to privacy,” and Art. 422, which deals with “crimes against the
State’s international identity.” All three call for prison sentences of up to
five years plus severe fines, and due to the vagueness of the wording of these
articles, their implementation would raise a Damocles sword above and a
formidable wall of self-censorship around the Panamanian news media.
Art. 187 bans the publication of “correspondence, recordings or writings not
meant for publication even though they were sent” to the person in question, who
risks up to two years in prison if he or she “violates” this draconian precept.
This article would do away with a crucial tool for the news media to fulfill
their roll as the watchdog of democracy by severely penalizing information leaks
about corrupt activities within the government or corporations.
Art. 189 bans, under sentence of up to five years in prison, actions by any
person who “intercepts, acquires, utilizes, modifies, reproduces, copies or
alters, partially or completely, in detriment of a third party, a personal image
or classified information that is of personal or familiar nature.” This article
and its very vague wording tacitly undermine the power of any transparency or
freedom of information law. If any journalist were to use information about
corrupt behavior by a public official, such a public official could invoke this
article to shield him or herself from the rest of society by just calling such
compromising information “personal or familiar.”
And Art. 422 reads that anyone who “reveals classified information about
politics, diplomacy or law enforcement related to the State’s security” risks
being sent to prison for up to four years. The wording of this article leaves
the door open to an ocean of different interpretations about whether the
publication of certain information could be a violation of national security.
The jurisprudence by the Inter-American Court of Human Rights, which has
jurisdiction over Panama, clearly indicates that these kinds of restrictions
based on a country’s national security must be governed by very specific
parameters.
“The legality of restrictions to freedom of expression,” the court has
dictated, “will depend on whether they will be directed to satisfy a public
imperative. In other words, the restriction must be proportional to the interest
that justifies it and must strictly fit the requirements of that legitimate
objective,” especially when it deals with matters of public interest.
The Court has also ruled on the general tenor of the bill the General
Assembly is discussing, clearly indicating, “criminal law is the most
restrictive, severe means to establish responsibilities regarding an illicit
conduct,” and recommends using a “model of criminal code that intervenes the
least.”
Your Excellency, during your tenure, Panama has taken important steps toward
the reform and elimination of laws that impede the correct exercise of freedom
of expression and freedom of the press, such as the prohibition to invoke insult
laws and the almost complete derogation of such laws. However, the presence of
Bill No. 255 in the National Assembly and its possible enactment cast a dark
cloud over the horizon of your country’s civic liberties.
Therefore, I urge you, should such a bill reach your desk, to reject it and
return it to the National Assembly to make clear that what the Panamanian
democracy needs is less, and not more, laws that impede the rights to free
expression and to a free and independent press.
Respectfully,
E. Markham Bench
Executive Director
World Press Freedom Committee
En Español
Washington, Estados Unidos, 27 de Febrero de 2007
Su Excelencia Martín Torrijos Espino
Presidente de la República de Panamá
Palacio de las Garzas
Corregimiento de San Felipe
Ciudad de Panamá, Panamá
cc: Honorable Diputado Elías Ariel Castillo, Presidente de la Asamblea
Nacional
Honorable Sra. Olga Golcher, Ministra de Gobierno y Justicia
Excelencia:
En nombre del Comité Mundial de Libertad de Prensa (www.wpfc.org), una
organización que engloba a 45 grupos de libertad de prensa de todo el mundo,
deseo instarlo a rechazar el Proyecto de Ley No. 255 de reforma del Código Penal
que en su actual forma constituye una amenaza cierta al libre ejercicio de la
libertad de expresión y prensa en su país.
Concretamente, la reforma contiene tres artículos que nos preocupan
gravemente — el 187 y 189, los cuales tratan sobre los “delitos contra la
inviolabilidad del secreto y el derecho a la intimidad”, y el 422, el cual trata
acerca de “delitos sobre la personalidad internacional del Estado”. Los tres
contienen penas de prisión de hasta cinco años más severas multas, y debido a la
vaguedad con la que están redactadas, su aplicación podría levantar una espada
de Damocles y un imponente muro de autocensura sobre la prensa panameña.
El Art. 187 prohíbe la publicación de “correspondencia, grabación o papeles
no destinados a la publicidad aunque le hubieran sido dirigidos” a la persona en
cuestión, quien se arriesga a dos años en la cárcel si “viola” este draconiano
precepto. Este artículo acabaría con una herramienta crucial para que la prensa
cumpla con su obligación de ser el perro guardián de la democracia al penalizar
severamente el filtrado de información sobre actividades corruptas en el
gobierno o entidades corporativas.
El Art. 189 prohíbe, so pena de hasta cinco años en prisión, a cualquier
persona que “intercepte, se apodere, utilice, modifique, reproduzca, copie o
altere, parcial o íntegramente, en perjuicio de terceros, la imagen personal o
datos reservados de carácter personal o familiar”. Este artículo y su vaguísima
redacción tácitamente anulan la efectividad de cualquier ley de transparencia y
acceso a la información. Si un periodista utilizara información reveladora de un
comportamiento corrupto de cualquier funcionario público, ese funcionario podría
escudarse tras este artículo con tan sólo calificar la información
comprometedora de “personal o familiar”.
Y el Art. 422 prescribe que quien “revele información reservada en materia
política, diplomática o policial referente a la seguridad del Estado” se
arriesga a una pena de prisión de hasta cuatro años. La redacción de este
estatuto deja abierta la puerta a un mar de interpretaciones sobre si la
publicación de cierta información puede ser un atentado contra la seguridad
nacional. La jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la
cual tiene jurisdicción sobre Panamá, indica claramente que este tipo de
restricciones basadas en la seguridad nacional de un país, debe gobernarse por
parámetros muy específicos.
“La legalidad de las restricciones a la libertad de expresión”, ha dictado la
Corte, “dependerá de que estén orientadas a satisfacer un interés público
imperativo. Es decir, la restricción debe ser proporcional al interés que la
justifica y ajustarse estrechamente al logro de ese legítimo objetivo”, sobre
todo cuando se trata de asuntos de interés público.
La Corte también se ha pronunciado sobre el tenor general de estas
disposiciones penales que está discutiendo la Asamblea Nacional, apuntando
claramente que “el Derecho Penal es el medio más restrictivo y severo para
establecer responsabilidades respecto de una conducta ilícita”, y recomienda que
el uso de un “modelo de derecho penal de intevención mínima”.
Excelencia, durante su mandato, Panamá ha tomado pasos importantes en la
reforma y eliminación de leyes que entorpecen la libertad de expresión y prensa,
tal como la prohibición del uso de las leyes de desacato y la casi completa
derogación de dichas leyes. Sin embargo, la existencia de este Proyecto de Ley
No. 255 en la Asamblea Nacional y su posible promulgación siembra de nubarrones
el horizonte de las libertades cívicas en Panamá.
Por tanto, lo insto a que, si tal proyecto de ley llegara a su despacho, lo
rechace y lo devuelva a la Asamblea dejando claro que lo que necesita la
democracia panameña es menos, y no más, leyes que atenten contra el derecho
fundamental a expresarse libremente y al acceso a una prensa libre e
independiente.
Respetuosamente,
E. Markham Bench
Director Ejecutivo
Comité Mundial de Libertad de Prensa
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